Entonces que el Mundo lo Sepa
La noche había sido solo para ellos. Luciano y Gabriele se quedaron en el apartamento disfrutando de un momento muy íntimo, lejos del temor que había marcado sus días. Habían cenado tranquilos, conversando con alegría y descubriendo nuevas cosas juntos. Dormir abrazados fue un acto de pura confianza y amor. Durante esas horas, lograron olvidar todo y simplemente estar en el presente, unidos con la esperanza de que el tiempo se detuviera, como si los problemas afuera no existieran. Pero en la mañ