El calor del Amazonas no es como el calor del laboratorio o el de las oficinas de Ginebra, Es una entidad viva, una manta húmeda y pesada que se te pega a los pulmones y te obliga a recordar que, en este lugar, la civilización es solo una costra delgada sobre un organismo salvaje.
Me encontraba en la cabina de carga de la aeronave de despliegue rápido Valkyria, sobrevolando el estado de Amazonas hacia las coordenadas que Aiden y yo habíamos extraído del código óseo de los Primordiales, Llevaba