CAPITULO 24

El calor del Amazonas no es como el calor del laboratorio o el de las oficinas de Ginebra, Es una entidad viva, una manta húmeda y pesada que se te pega a los pulmones y te obliga a recordar que, en este lugar, la civilización es solo una costra delgada sobre un organismo salvaje.

​Me encontraba en la cabina de carga de la aeronave de despliegue rápido Valkyria, sobrevolando el estado de Amazonas hacia las coordenadas que Aiden y yo habíamos extraído del código óseo de los Primordiales, Llevaba puesto mi traje táctico de jungla, una maravilla de polímeros ligeros en camuflaje multiespectral. La tela, impregnada con biocidas y nanosensores de temperatura, se sentía como una segunda piel, pero el sudor ya empezaba a correr por mi nuca bajo la trenza apretada. En el pecho, el inhibidor de frecuencia que Aiden me había dado se sentía como un peso reconfortante, un recordatorio de que, aunque estuviera sorda a la Red, no estaba indefensa.

​Silas estaba sentado frente a mí, revisando su rif
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP