La sala de juntas de la Torre Köksal era un hervidero de silencios cargados. Aras estaba sentado en la cabecera, con la mandíbula tan tensa que le dolía la base del cráneo. Frente a él, Ishak Köksal deslizaba una tableta con los gráficos de la Bolsa de Estambul.
Fuera de la sala, el teléfono de Yusuf vibró. Era el informante del edificio en Nişantaşı.
—Señor Yusuf, el señor Von Seidl acaba de llegar. Va hacia el piso de la señorita Fernández.
Yusuf miró hacia la puerta cerrada de la junt