Lógicas y promesas
Tras pronunciar aquellas palabras, Aras permaneció inmóvil, con la mirada fija en Melani, esperando una reacción, un cable a tierra en medio de la tormenta que empezaba a formarse en su interior. Melani lo observó en silencio. Su mente, una maquinaria adiestrada en el rigor del comercio, calculaba cada variable. No hubo un «yo también» verbal, pero su cuerpo respondió de forma autónoma: se inclinó hacia él y le dio un beso profundo, devoto y silencioso. Fue una respuesta sin palabras, una promes