DIEGO
La vi cerrar la maleta. El sonido metálico de la cremallera finalizando su recorrido fue como el cierre de una tumba. Melani se puso en pie, agarró el asa con una determinación que me dio náuseas y caminó hacia la salida.
—No —dije, moviéndome por puro instinto.
Me interpuse entre ella y la libertad, bloqueando el marco de la puerta con mi cuerpo. Sentía el corazón golpeando mis costillas como un animal enjaulado, rompiendo la compostura que me había costado años construir. No po