Aras Köksal
El vapor del té de manzana subía en espirales, perdiéndose en el techo de madera tallada de mi oficina. Afuera, las grúas de Demir Bosphorus Logistics se movían como gigantes de hierro, cargando bobinas de acero en los buques que partirían hacia Europa. Mi familia había construido este imperio forjando el metal que sostenía los puertos del mundo, pero yo me sentía como un barco a la deriva en un mar sin viento.
Hacía un año que el color se había drenado de Estambul. Un año desd