El centro de la tormenta
Sentado en una de las butacas de la sala de espera, Aras mantenía los codos apoyados sobre las rodillas, con la mirada fija en el suelo pulido. Los informes que Yusuf recibía de forma intermitente por el auricular no ofrecían ningún cabo del cual tirar; la policía metropolitana continuaba levantando el perímetro en el viaducto, pero la lluvia torrencial ya había lavado cualquier rastro de neumáticos o fluidos que permitieran identificar la trayectoria exacta de los vehículos involucrados. Aras e