Aunque el contrato civil y el blindaje financiero de los ocho millones de euros habían quedado firmados en los despachos, el verdadero pulso cultural apenas comenzaba a latir puertas adentro de la mansión. Para Fatma y las tías del clan, una unión bajo los cánones de los Köksal implicaba inevitablemente el peso de la tradición islámica. Sin embargo, la postura de Melani había sido un muro infranqueable: su fe católica y sus raíces venezolanas no se negociaban en ningún altar. El matrimonio se c