V I G É S I M O .
VIGÉSIMO.
El día pareció durar más de lo normal, sin embargo, había pasado de todas formas.
Cuando la noche toco tierra aquel desierto no se volvió frio como Némesis creía, al contrario la arena pareció absorber la calidez dejando una temperatura calurosa, pero demasiado agradable.
Frenaron el andar al momento en que Magnus encontró un pequeño Oasis, o así fue como el lo llamo, había vegetación verde brillante, palmeras con ricos frutos y un pequeño manantial de agua dulce y cristalina que sol