Leandro estaba sentado en el sillón de la habitación, observando a su esposa Jazmín con detenimiento. Ella estaba perdida en sus pensamientos, su mirada fija en algún punto indeterminado de la pared. Había algo en su expresión que le llamaba la atención, una mezcla de tristeza y determinación que no había visto antes. El silencio en la habitación era casi palpable, roto solo por el suave tic-tac del reloj en la pared.
De repente, Jazmín levantó la vista y sus ojos se encontraron con los de Lean