237 - Eres mío, Fabio.
El cuerpo de Guisselle se hundió en la suavidad del colchón, pero antes de que pudiera acomodarse completamente, los labios de Fabio ya estaban sobre los suyos, capturándola en un beso lleno de pasión. No era un beso suave ni tímido, sino uno cargado de todo el deseo y la necesidad que ambos habían acumulado durante meses. Sus manos se aferraron a su espalda, trazando el contorno de su musculatura con un hambre que había contenido durante demasiado tiempo.
Fabio se inclinó sobre ella, cubriéndo