233 - Tenias razón, belleza.
Guisselle la sostuvo con fuerza, sus propias lágrimas brotando de sus ojos mientras acariciaba el cabello de la chica.
— Nunca las abandonaría — dijo Guisselle con suavidad, su voz quebrándose —. Nunca.
Fabio observó la escena con el corazón apretado. Aunque estaba acostumbrado a la violencia y a las situaciones límite, ver la desesperación en los ojos de esas chicas le hizo hervir la sangre de nuevo. Lorenzo había estado metido en algo mucho más grande y oscuro de lo que había imaginado.
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