Alejandro estaba junto a la ventana, mirando la ciudad llena de vida, con distintos pensamientos cruzando su mente.
Había salido de casa muy temprano, sin querer encontrarse con Catalina por ningún motivo. Había algo en ella, en la inocencia de sus ojos y en sus gestos.
Su contrato debía terminar en tres meses, pero había tenido una conversación con Don Alejandro durante su última cena.
FLASHBACK
—Hijo, ¿podemos dar un paseo? —preguntó Don a Alejandro, quien simplemente asintió, sabiendo que definitivamente tendrían una conversación antes de que terminara la noche.
—Sí, padre —respondió haciendo una leve reverencia, y ambos salieron de la mansión, dejando a Catalina con el resto de la familia.
—La boda… ¿cuándo se llevará a cabo? —preguntó Don, con expresión seria.
—Padre, Catalina y yo apenas nos conocimos. Todavía estamos conociéndonos —respondió, deseando profundamente que su padre dejara el tema.
El anciano asintió, ajustándose las gafas. —Hijo… no hagas caso a tu madre —comenzó—.