ALEJANDRO
Después de besarnos apasionadamente, ambos salimos de la sala del piano, con chupetones por todas partes.
—¿Tienes algún plan para hoy? —pregunté, y ella negó con la cabeza con timidez—. ¿Ni uno solo?
—Es fin de semana —murmuró—. Pensaba pasar todo el día en casa, necesito descansar un poco.
—¿Ah, sí? —la provoqué.
Asintió, evitando mi mirada.
—¿Entonces no estás dispuesta a salir conmigo? —pregunté, sin saber por qué deseaba pasar todo el día con ella.
—No me importaría —dijo, y pude