Escuché cómo alguien se levantaba de un mueble que crujió bajo su peso. El sonido de unos zapatos negros acercándose lentamente me heló la sangre. En la penumbra, solo se vio el humo de un cigarrillo siendo aplastado con fuerza por un zapato.
Un hombre alto, fuerte, vestido con un traje oscuro, emergió de las sombras. Me recargué en la puerta, con la esperanza desesperada de que alguien viniera a abrirla. La respiración se me fue, el aire me faltaba. ¿Qué clase de broma es esta? Pensaba, rogand