Mundo ficciónIniciar sesiónLuna, una joven estudiante y trabajadora, reemplazará a su mejor amiga en un trabajo que le traerá una experiencia muy bonita, de ella surgirá el amor, pero todo se derrumbara al momento en que su mentira sale al descubierto.
Leer másPaul Santoro siempre había sido un hombre fuerte, decidido, casi duro de entender para quienes no conocían lo que realmente había detrás de su apellido. En el mundo empresarial lo respetaban, no solo por su inteligencia, sino por su ambición. Había escalado tan rápido que muchos todavía se preguntaban cómo lo consiguió. Pero lo que nadie sabía, o al menos nadie imaginaba, era que ese mismo hombre, temido y admirado, estaba roto por dentro. Su mundo, ese que había construido con tanto esmero, se vino abajo en cuestión de días, casi sin aviso. Primero fue Lisa, su hermana. Paul no entendía cómo, por qué, ni desde cuándo había tomado la decisión de huir. Simplemente un día ya no estaba. Su ausencia dejó un vacío en él que le costaba aceptar. Siempre creyó que podría protegerla de todo, incluso de sí misma, pero al final ni siquiera pudo retenerla en su propio hogar. Aun recuerda cómo ella no lo reconoció, como ella siento atracción por él, todo por aquellas sustancias, sus palabras
Varios días habían pasado, en todos los personajes habían muchas emociones encontradas, perdidas y dolor en sus corazones. Mirando a través de la ventana, Luna estaba concentrada con una taza de té en ella. —¿Has pensado en buscar trabajo?— la voz detrás de ella resonó con el recuerdo de los años. Su madre, una mujer de avanzada edad tejía una hermosa manta. —Por ahora quiero estar contigo, acompañarte— volteo y se encontró aquellos ojos marrones, los mismos que de pequeña le dieron tanta seguridad. Un pequeño pinchazo hizo que su madre soltara un quejido, —¿Estás bien?— pregunto acercándose a ella, preocupada por la persona que más ama en esta vida. —Estoy bien hija, no debes de preocuparte, tú descansa que veo muchas ojeras en tus ojos ¿No estás durmiendo bien?— Una madre siempre sabe cuando los hijos sufren y Luna estaba arrastrando con unas cadenas invisibles, pero tan pesadas como el plomo, incapaz de confesar todo lo que había acarreado la desicion de tomar el lugar
Bruno llegó a la pequeña casa en medio de la nada, sintiendo una mezcla de alivio y preocupación. La casa, aunque modesta, era acogedora y estaba bien equipada, lo que le daba cierta tranquilidad. Había elegido ese lugar con cuidado, sabiendo que sería el refugio perfecto para proteger a Lisa mientras se recuperaba. No había vecinos, solo vastas extensiones de vegetación que les proporcionaban el aislamiento necesario para mantenerse a salvo.La ambulancia que había transportado a Lisa se detuvo frente a la casa, y Bruno rápidamente salió para recibir a los paramédicos. Les agradeció con un asentimiento antes de abrir la puerta trasera y con cuidado, cargó a Lisa en sus brazos. A pesar de su cuerpo débil, ella se aferró a él con la poca fuerza que le quedaba, confiando completamente en Bruno para su protección.—Estamos aquí, Lisa —murmuró mientras la cargaba hacia la entrada de la casa—. Este lugar es seguro. No dejaré que nadie te haga daño—La puerta se abrió, y dentro de la casa,
Paul se encontraba solo en la habitación del lujoso hotel, perdido en sus pensamientos. El silencio de la noche se mezclaba con el ruido de sus recuerdos, haciéndolo sentir más solo que nunca. Había tomado una decisión, una que sabía que cambiaría todo. El dolor que sentía en su pecho era insoportable, pero necesitaba enfrentar sus demonios, cerrar capítulos y, finalmente, decir adiós.Tomó su teléfono y marcó el número de su asistente, pero después de varios intentos fallidos, supo que Bruno no respondería. Seguramente, él también necesitaba tiempo para lidiar con la situación. Sin más opciones, decidió dejarle un mensaje: “Tómate unos días de descanso. Vuelve cuando estés listo. Yo también lo necesito”Paul sabía que su regreso a la ciudad no era solo para poner todo en su lugar, sino para asistir al entierro de Roberta. No quería que su madre o Bruno supieran de sus verdaderas intenciones. Roberta había sido un torbellino en su vida, una mujer que lo había engañado, pero a la vez,
Último capítulo