Capítulo 77: Una amenaza, no una víctima
En otra parte de la mansión, lejos de la frágil reconciliación del dormitorio principal, Luciano permanecía solo en su oficina, con la única compañía de sus pensamientos. Las luces estaban tenues, apenas lo suficiente para iluminar los papeles esparcidos sobre su escritorio en pilas desordenadas, ninguno de los cuales había tocado en la última hora. La habitación estaba en silencio, salvo por el incesante tictac del reloj en la pared del fondo; cada segu