Capítulo 78: Sin escapatoria
A la mañana siguiente, el hospital estaba inusualmente silencioso. La luz del sol entraba a raudales por las ventanas, iluminando los largos pasillos, pero no lograba disipar la pesadez que flotaba en el aire.
Liliana estaba de pie frente a la habitación de Mariah con las manos entrelazadas. No sabía por qué había venido. Quizás se sentía culpable, aunque sabía que no había presionado a Mariah. Quizás era porque un bebé había muerto, o quizás simplemente quería pone