Capítulo 76: Definitivamente oculta algo
La mansión Rossi estaba inusualmente silenciosa cuando Dante regresó esa noche; las pesadas puertas se cerraron tras su coche con su familiar crujido. Salió al fresco aire de la noche, aflojándose la corbata mientras caminaba hacia la mansión sin dirigir una palabra a nadie. Los sirvientes lo saludaron cortésmente, pero sus voces apenas resonaron en su conciencia, pues su mente permanecía en otra parte, enredada en pensamientos que no lograba desentrañar