Capítulo 22: La gota que colmó el vaso
Liliana se despertó con un dolor sordo en el cuello y la espalda. Se había quedado dormida en el sofá del salón, con la manta enredada entre las piernas. La luz de la mañana se filtraba por los altos ventanales, proyectando largas sombras en el suelo. Por un instante, olvidó dónde estaba. Entonces, los recuerdos de la noche anterior volvieron a su mente: el frío desprecio de Dante, la forma en que se había marchado sin dar explicaciones, la cama vacía en l