Capítulo 116: El dolor no justifica lo que hicieron
La sala de espera del hospital olía a café rancio y antiséptico. Liliana caminaba de un lado a otro sobre el suelo de baldosas beige. Su bata desgarrada se agitaba con cada paso. Apretaba las manos con tanta fuerza que le dolían los nudillos. Sophia estaba sentada en una de las sillas de plástico. Mantenía la postura erguida, pero sus ojos parecían cansados. Dante estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados. Observaba a Liliana con