Capítulo 101: El silencio tras la despedida
Dante permaneció en esa posición durante lo que parecieron horas, con la frente apoyada en la de su padre y los brazos fuertemente abrazados al hombre que había marcado su vida. Las máquinas continuaban con su ritmo constante e implacable, pero el pecho de Luciano había dejado de subir y bajar. La habitación se sentía más fría, más vacía, como si la vida que acababa de marcharse se hubiera llevado consigo parte de su calidez.
Una lágrima solitaria rod