Capítulo 28: El banquete y la bestia
Liliana despertó en una cama vacía. Las sábanas del lado de Dante estaban frías e intactas. Permaneció allí un largo rato, mirando al techo, sintiendo el silencio de la habitación oprimiéndola. Se había marchado otra vez. Esta vez no se molestó en sentirse sorprendida ni dolida. Después de la frialdad con la que le había hablado los últimos días, esto era simplemente la nueva normalidad.
Se levantó, se duchó y se vistió con una sencilla blusa blanca y pantal