Capítulo 6: Bienvenida a mi mundo
La voz de Dante era baja y ronca mientras permanecía de pie frente a ella, con la sangre aún visible en sus nudillos.
«Bienvenida a mi mundo, esposa».
Liliana lo miró fijamente, incapaz de apartar la vista. El hombre que tenía delante ya no era el novio sereno del altar. Esto era algo más oscuro. Algo primitivo. Su camisa aún estaba manchada en algunas partes, y el leve olor metálico a sangre persistía en él. Sin embargo, permanecía allí, alto e imponente, como