19. ¿Un sueño o un recuerdo?
El corazón de Lilia latía desbocado. No estaba ebria, ni siquiera ligeramente mareada, pero la cercanía de Alexander, el calor de su cuerpo sobre el suyo, la mirada cargada de deseo que le dedicaba… todo eso era demasiado.
La atracción que sentía por él era innegable, pero también lo era su sentido común.
—Alexander… —susurró con un temblor en la voz—. Estás borracho… por favor, no hagas esto…
Intentó soltarse, forcejeó con suavidad, pero con firmeza. Él era demasiado fuerte, y su agarre, aunque