Habían transcurrido varias horas desde que Baltazar le dijo sobre el trabajo que tendrían esa noche. Lucas continuaba trabajando, arreglando el programa que parecía tener más errores de lo que pensó en un principio.
“Malditas prisas" maldecía mentalmente mientras continuaba con su labor.
La espalda le dolía como nunca antes, y tenía los hombros y el cuello tan cargados que decidió, veinte minutos después, darse un descanso. Se animó a encender la televisión que días atrás le habían puesto en su