Baltazar caminaba pensativo, seguido de Lucas. A esas horas, el centro comercial estaba abarrotado de gente, y generalmente no se expondría de esa forma sin ninguna protección. Algo le pasaba, el joven estaba seguro, pero no vio oportuno entrar en el tema de nuevo.
Entraron a una tienda de telefonía, y el mafioso se acercó hasta el mostrador vacío.
—Buenas tardes, quiero un teléfono para mí hijo aquí presente. Deme el más caro que tenga.
El señor tras el mostrador, observaba a Lucas y Baltazar,