Como habían planeado, los tres camiones ya se encontraban en marcha rumbo hacia la mansión donde dejarían la mercancía. El trayecto sería largo, pero Lucas, al volante y centrado en no golpear a ningún coche en esa carretera, estaba bastante seguro de que podrían llegar sin problemas.
De reojo, observó a Katie jugando con su teléfono o entrando a las redes sociales. Su actitud parecía muy diferente, más sería que cuando casi llorando le pidió trabajo. "Debe estar enfadada conmigo por negarme"