LYNETTE
No puedo dejar de admirar a mis hijos, parece un sueño el tenerlos a lis tres cerca de mí, ellos están sobre el pasto, Mael y Malek observando a Rina, su pequeña hermana, quien hace un par de pasteles de lodo, sus manitas están manchadas al igual que una pequeña parte de tierra roza su nariz respingona.
A diferencia de sus hermanos, que ellos son como dos elegantes niños que la observan ensuciarse, no tienen una sola mancha en sus ropas.
—¡Mami, mira! —exclama Rina mostrándome su obra