ARADIA
Debo haber perdido la cabeza, no puedo creer lo que estoy haciendo, ni en mis sueños más locos pensé que llegaría un punto de mi vida en el que me dejara influenciar por él, Zair no solo me retó, sino, creyó que no era capaz de hacerlo, y quedar como una cobarde con él, jamás.
Mientras camino por los pasillos que llevan directo a mi habitación, siento la imperiosa necesidad de salir corriendo y esconderme en alguna parte del mundo donde nadie me pueda encontrar, si Jean me viera en este