El silencio en el sector de administración duró exactamente cinco minutos tras el mediodía. Fue el tiempo que tardaron los teléfonos del personal en recibir, uno a uno, la notificación de una nueva publicación, un empleado de comunicación se encargo de informar a toda la compañia de este nuevo romance.
Elena mantenía la vista fija en su planilla de Excel, aunque las manos le temblaban levemente sobre el teclado. De repente, el sonido metálico de los murmullos empezó a propagarse por el piso