— Yo solo quería ayudarla, no ves cómo está escondida, algo hay fuera que la asustado — dijo William
— Hasta mañana cariño, vámonos Alice, estoy reventada — dijo Carlota, marchandonos las dos, viendo que la limusina no se había movido de donde estaba aparcada.
Las dos nos subimos al coche de Carlota para ir a su casa, cuando a medio camino, la vi como miraba varias veces por el espejo de su coche,
— Me da la impresión de que nos sigue una limusina, y no me gusta que me sigan, nunca se sabe qui