. Aún no había terminado de sentirlo, cuando de una fuerte embestida, entro dentro de mi hasta el fondo, me beso y empezó a moverse cada vez más rápido, más fuerte y con más rabia haciéndome daño, hasta que dio un grito sordo en mi hombro, sabiendo que él había tenido su clímax, sintiendo su miembro dentro de mi palpitando. Nos quedamos por un momento mirándonos, levantandose el enseguida de mi cuerpo, cogió su ropa del suelo, sacando la cartera de su pantalón
— Toma mil dólares, no vales tanto