Pocos minutos después, escuchamos cerrarse la puerta de la casa, mirándonos mi nana y yo, sabiendo que acababa de llegar Marco, viendo como entraba en la sala. Aunque se acercó para darme un beso, rechace su caricia, en esos momentos no quería mimos de nadie Marco se sentó a mi lado, mirándome extrañado, pero por un momento no le dio importancia a mi rechazo, intentando otra vez cogerme la mano, acercando su cara a mi mejilla para darme un beso.
— Buenos ya estás aquí, ahora quiero saber donde