Marco retiró la ropa de la cama, poniéndose de rodillas en mis piernas, no dejandome movimiento, aunque le pegue, le arañe, le mordí, pero nada pude hacer, solo que viendo que estaba bastante borracho
— Eres mi mujer y como tal te vas a comportar esta noche, abre las piernas, te deseo y te voy a follar te guste o no — me dijo
— Suéltame, estás borracho — le dije
— Muy cierto Alice, pero la culpa es tuya, — me dijo atando mis muñecas con su cinturón a la cabecera de la cama
— ¿Cuánto tiempo te