Al día siguiente me quedé casi todo el día en la cama, ya que no tenía nada que hacer. Pero conseguí que mi marido dejara que Georgina, me subiera algún que otro libro y eso era lo que hacía, ducharme, desayunar y sentarme a leer el libro, que aunque parecía interesante, la verdad es que no le hacía mucho caso. Por la noche ya estaba casi durmiendo cuando escucho como abrian la puerta del dormitorio viendo entrar a Adrian, vestido solo con su albornoz, sentándose seguidamente a un lado de la ca