Aunque intentamos que no nos hicieran fotografías aquellos paparazzi, era imposible ya que nos seguían como el lobo que persigue a su presa. Como pudimos entramos en una de las tiendas que había de ropa, para intentar escondernos entre aquellas prendas
— Creo que no habéis buscado un buen escondite, esos buitres no se moverán hasta que consigan lo que quieren — escuche la voz de Gabrielle
— ¿Y tú quién eres? buscaremos otra salida si no se van, asi que dejanos en paz — le dijo mi amiga
— Solo q