Marco tardo unos minutos en terminar con lo que estaba haciendo, no me importo ya que me pude fijar en sus rasgos, su menton, en sus perfilados labios, el bronceado que le hacia resaltar sus pomulos, en lo suave que tendrias sus manos, y sobre todo, cuando levanto la mirada de su ordenador, en sus preciosos y rasgados ojos de color azul.
—- Bueno ya estoy con vosotras, ¿en que os puedo ayudar? decidme — nos dijo Marco
— Me da un poco de vergüenza Marco, ya que solo te conozco de aquella fiesta,