Adrian puso sus manos en mis pechos acariciandolos despacio, dando de vez en cuando algún pellizco que otro a mis pezones, haciendo que moviera mi cuerpo mientras gemía de placer
— ¿Preparada? — me preguntó, mientras sentía el calor de sus labios por mi espalda
— No, pero pregunta, ya no tengo escapatoria —- le dije mientras las lágrimas caían por mis mejillas
Adrian, acaricio mi cuerpo mientras su mano iba bajando hasta mi sexo, rotando mi clitoris con uno de sus dedos, e introducia sus otros