Otro bebé...
Al principio la noticia me abrumó, me tomó absolutamente por sorpresa y me costó mucho procesarla. Después de ver las dos líneas rosadas en la prueba, la guardé en mi bolso y tomé mi lugar, expirando el poco aire en mis pulmones. Adam trató de averiguar qué me ocurría, pero sellé mis labios y no le dije nada, porque aún no estaba lista para compartir la inesperada noticia con mi esposo.
Sabía que le haría feliz, que saltaría de dicha... Porque un nuevo hijo era lo que Adam más dese