Capítulo 21.
Malía va caminando nerviosa en dirección de una enorme sala.
Alfa Marek la había mandado llamar desde temprano.
La sonrisa de parte de Benya era un mal augurio y solo la ponía ansiosa.
En cuanto las puertas de madera se abren y la dejan entrar, la enorme sala, que está llena de luz natural, la sega por un momento.
Malía cierra los ojos tratando de adaptarse a la luz para verlos poco a poco.
Frente a ella se encuentran los miembros del consejo y a un costado, en un imponente trono de metal, se e