Capítulo 162.
En medio de una cueva, donde la fría temperatura se cuela en el cuerpo de Julia y su loba no la puede mantener caliente.
El temblor de sus labios es inevitable y el ruido de sus dientes no la deja pensar.
— Yo lo siento, yo lo siento— dice ella.
Sin embargo, un golpe cruza su rostro.
El guerrero había disfrutado de maneras incontables el lastimarla.
Sus piernas estaban llenas de heridas.
Los brazos llenos de moretones.
Su rostro ya había recibido varias bofetadas directas.
Y Julia no alcanza a