Capítulo 20.
La luna entra a la biblioteca y deja entrar a la sirvienta detrás de ella.
En ese instante en el que la sabe completamente a solas cierra la puerta.
— ¿Qué es lo que acabas de decir? —cuestiona la Luna con toda la tranquilidad y sutileza que le permitía tener, hirviendo la sangre que corría por sus venas.
— Le he dicho —dice la sirvienta con desdén— que ¿cuándo podría acostarme…?
La mujer no termina de hablar, para cuando el impacto de la mano de Malía llega a su mejilla, haciéndola silenciar y