PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
El clic de las esposas puso fin al mundo que Leo conocía y marcó el comienzo de algo completamente nuevo. El metal frío e implacable se clavó en sus muñecas, un crudo recordatorio físico de su rendición. Su corazón latía con fuerza contra sus costillas, un frenético latido que resonaba en la silenciosa habitación. Podía sentir el calor del cuerpo de Maya cerca de él, una presencia tentadora que prometía tanto castigo como placer.
Su susurro, una cálida caricia