CAPÍTULO 218 - Suyo para destruir, mío para arruinar. PARTE 8
Reclamación Salvaje
(Punto de vista de Rafael Aureliano)
Los motores del avión zumbaban como una bestia lista para atacar mientras ascendíamos al cielo. Apreté el reposabrazos con tanta fuerza que mis nudillos se pusieron blancos. La mano de Ximena sobre mi hombro esa misma noche —ese toque falso y persistente en la gala— todavía me quemaba la piel. No tenía derecho. Nadie lo tenía. Isadora era mía. Mi esposa. Mi todo. Y ahora mismo, estaba sentada frente a mí en el lujoso asiento de cuero, con