CAPÍTULO 214 - Suyo para destruir, mío para arruinar. PARTE 4
La Sombra del Hermano
(Punto de vista de Rafael Aureliano)
Los guardias de seguridad arrastraron a Matías a mi ático como a un muñeco roto. La sangre goteaba de su labio partido y de un corte sobre su ojo. Mi hermano pequeño tenía un aspecto terrible, pero sus ojos aún ardían con ese fuego obstinado.
«Déjennos solos», les ordené a los guardias. Desaparecieron rápidamente.
Agarré a Matías por el cuello y lo empujé a una silla. «Habla. Ahora».
Se limpió la sangre de la boca y rió amargamente. «Lo