PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
El bajo del equipo de sonido era algo físico, un pulso palpitante que vibraba a través del suelo y le recorría la columna vertebral a Leo. Estaba apoyado contra la pared, con una botella de cerveza fría en la mano, observando el mar de cuerpos que se movían al ritmo de la música en el abarrotado apartamento de su amigo. Odiaba esas cosas: la alegría forzada, las conversaciones a gritos por encima de una música que a nadie le gustaba de verdad. Estaba a punto de