Punto de vista de BellaMe llenó con una embestida brutal. Mi cuerpo se estiró alrededor de él, el aire abandonó mis pulmones y mi grito quedó ahogado contra las sábanas. Sus manos sujetaron mis muñecas atadas, usándolas como riendas, arrastrándome hacia cada golpe castigador.Al principio el dolor fue agudo, crudo, ardiendo por las nalgadas anteriores, pero pronto se transformó en otra cosa. Calor. Placer. Mi cuerpo me traicionó, contrayéndose, chorreando, suplicando más incluso mientras gemía.Dios jadeé, con la cara hundida en la cama. Tan profundo…No es Dios gruñó, empujando más fuerte. Señor.¡Sí! grité. ¡Sí, Señor…!Esa palabra hizo que embistiera aún más profundo, su ritmo implacable, cada golpe como una onda de choque a través de mi cuerpo tembloroso. Mis brazos forcejeaban contra la seda que los ataba, mis tacones se clavaban en las sábanas mientras intentaba sujetarme contra él. Nunca me habían follado así. Ni con suavidad, ni con delicadeza. Solo usada, reclamada, exactame
Leer más