CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 19. Un verdugo
Su primer instinto era forcejear, intentar liberar aquel brazo de la mano de Kris o mejor dicho, de la mano de aquel hombre a quien definitivamente ya no lograba reconocer. Sin embargo, tal parecía que cuanto más se empeñaba en liberarse, más fuerte se hacía aquel agarre, hasta el punto en que Jana emitió un quejido de dolor porque la estaba lastimando.
—¡¿Qué demonios te pasa?! ¿Quién te crees que eres? —espetó furiosa—. ¡Si no hubieras querido que viniera, con decírmelo bastaba, pero ahora no