CUANDO ME VAYA, CAPÍTULO 18. ¿Entonces no es una invitada?
Jana sentía que su cuerpo empezaba a temblar a cada segundo que pasaba. Y el estruendo de la puerta cerrándose en sus narices y dejándola en aquel lugar frío y oscuro fue demasiado.
Estaba acostumbrada a vivir sin lujos cada vez que salía a una misión, estaba acostumbrada a comer poco y pasar trabajo, pero eso no significaba que fuera a tolerar que la maltratar nadie, mucho menos en la casa del hombre que quería.
Bajó las escaleras con su bolsa al hombro y llegó al gran salón para encontrarse r